ESCRITURA CINEMATOGRÁFICA. 2)LAS IDEAS

¿Cómo o desde dónde empezamos a escribir un guion cinematográfico?

A veces parece que lo más difícil es arrancar. Y sí, porque es uno de los momentos de más duda e incertidumbre (aunque con estas sensaciones hay que convivir en todo el proceso, incluso -como es mi caso que dirijo muchas veces mis propios guiones- cuando nos metemos en la realización).

Yo trato siempre de ir anotando ideas. Aunque sean malas, si por alguna razón me motivan, las anoto. Por eso recomiendo, para quien le interesa escribir cine, llevar siempre una libreta, o tener a mano algo donde anotar ideas. Yo hago eso, y voy anotando cosas en cuadernos que luego reviso. Lo más interesante es que muchas ideas que uno anota quedan resonando por sí solas, vuelven y se te ponen adelante cuando quieres encarar un nuevo proyecto de guion.

Pero, ¿de dónde saco una idea? Bueno, se suele decir mucho 3 cosas: que hay que utilizar la imaginación, buscar en la propia experiencia de vida, y/o inspirarse en otras obras (literatura, teatro, cine, foto, etc). Puede ser verdad, pero sí es cierto que tampoco se encuentran buenas ideas así nomás. Por eso para mí el punto no es encontrar ideas que sean buenas sino que nos vibren por alguna razón, que nos generen alguna motivación. Eso es lo que hay que buscar: no algo bueno, sí algo que te mueva, te emocione. Si eso está en tu propia vida, en tu imaginación, o en una película o novela, ya no importa, lo importante es estar con los ojos abiertos -y los oídos- en la misma vida cotidiana.

Y no hay que olvidar que no es necesario vivir circunstancias extraordinarias para contar grandes historias; entiendo que, seguramente, si se sufre en carne propia una guerra, se tendrá un gran potencial narrativo, pero muchas veces, como dice Murakami en De qué hablo cuando hablo de escribir, se puede extraer una fuerza sorprendente de experiencias aparentemente pequeñas.

Ahora, la realidad es que las ideas, en principio, no son -casi- nada para hacer un guión. Son potenciales historias pero no son historias aún. Una idea es una anécdota, una imagen potente, un diálogo, una emoción, un personaje… Es un disparador.

Entonces, el primer trabajo con la idea es transformarla en una historia. Por eso la trato como a una semilla que hay que regar: eso sería reflexionar sobre ella (siempre escribiendo), investigar, documentarse o buscar información si lo amerita; buscar referencias u otras obras que se parecen (todas las ideas se parecen a otras y parte del trabajo es separarse -si uno quiere-).

¿Cuándo una idea se convierte en una historia? Me doy cuenta que he logrado evolucionar mi idea a historia cuando, aunque sea, tengo un personaje y un posible conflicto dramático con intensidad emocional. Eso en principio tiene potencial narrativo. Luego seguiré trabajando para ir complejizando y dándole dimensión (pero ya escribiré sobre eso en otras etapas del proceso de escritura en próximas entradas).

Al comenzar, siempre soy muy básico, y es difícil no caer en la desmotivación y rechazar ideas. Pero lo importante es empezar, aunque sea básico, pero empezar. Y eso es algo parecido al consejo de anotar hasta las ideas malas: escribir con dudas es algo que aconsejo para todo el proceso. Siempre es mejor escribir. Por lo menos yo funciono así, escribo cosas malas (o que no me gustan tanto), para luego corregirlas, mejorarlas, eliminarlas por mejores ideas. Pero la cuestión es no frenarse, hay que intentar todo el tiempo que la rueda gire. Si el día que se te ocurren ideas que consideras malas no escribes, la rueda no gira, y no se avanza nada. Además siempre las primeras ideas son malas, supongo que nadie escribe un guión de principio a fin sin corregir o probar ideas que no resultaron. Y hay que estar tranquilo/a que lo que es malo no va a permanecer, no va  sobrevivir al proceso.

EXPRIMIDA. Terminando guion de cortometraje.

Luego de terminar una versión bastante acabada de un guion de 17 páginas titulado -por ahora- “Exprimida”, me gustaría comenzar a trabajar su pre-producción.

Exprimida trata de una joven, Camila, que la acaban de echar del trabajo y tiene serios problemas económicos. La trama se desarrolla durante la visita que realiza a la casa de sus padres con la intención de pedirles dinero prestado. Sin embargo, la cosa no es tan sencilla, hace tiempo no los ve, y la relación con su padre es fría desde varios años atrás.

Entre el orgullo, la vergüenza y la culpa, pero, también, ante su urgente necesidad , Camila se plantea la posibilidad de robar el dinero de los ahorros de su madre.