EXPRIMIDA. Explorar los por qué.

Como comenté en mi anterior entrada, he retomado el trabajo de corrección de guion de Exprimida, y siento que llegué a una versión bastante más acabada. He mejorado varios aspectos como los personajes y los diálogos, también he trabajado las escenas para conseguir reforzar su aspecto visual -contar lo máximo posible con imágenes-. Además, he fortalecido aún más la escritura, tanto desde el formato, pasando por las descripciones, hasta apuntalar el ritmo, el tono y la atmósfera que pretendo impregnarle.

En entradas anteriores describí un poco la trama. Era algo así: Camila, que la acaban de echar del trabajo y tiene serios problemas económicos, visita la casa de sus padres con la intención de pedirles dinero prestado. Sin embargo, la cosa no es tan sencilla, hace tiempo no los ve, y la relación con su padre es fría desde varios años atrás.

También mencionaba que en un momento Camila se plantea la posibilidad de robar el dinero de los ahorros de su madre.

Pero lo que no había mencionado era la razón de la tensión entre padre e hija, el porqué de su relación fría. La cuestión es que Oscar (el padre), años atrás, había puesto muchas expectativas en que su hija fuera un jugadora de tenis profesional. Ella tenía talento, condiciones y futuro, pero sin embargo decidió no seguir jugando al tenis, y rechazó -en un momento clave- participar de un importante torneo juvenil. Eso desilusionó completamente a Oscar.

Confieso que aún intento descubrir de qué va el guion. ¿Debería saberlo ya? La verdad que no necesariamente. Soy de los que piensan que un guion te tiene que provocar ganas de contar esa historia que contiene, aunque no sepas bien que es lo que se quiere expresar. Justamente, a veces, la idea es ir descubriéndolo en el proceso, ir entendiendo de qué va el proyecto a medida que se va haciendo. Ya habrá tiempo de entender que es eso que a uno lo apasiona del texto.

Alguna vez dijo Almodovar que el cine es exploración, que hace películas para descubrir cosas por sí mismo, y que nunca sabe explicar de qué va la película hasta que la acaba. Algo parecido piensa David Cronenberg, quien afirma no saber que le atrae de un proyecto y sólo cuando se encuentra haciéndolo es cuando logra entenderlo. O, por último, Wim Wenders, que dice que hay dos formas -o razones- de hacer cine. La primera es tener una idea muy clara y con eso ir a hacer la película. La segunda, por el contrario, es hacer el film para descubrir lo que estás tratando de decir.

Hoy estoy bastante lejos de la respuesta a: ¿por qué escribí esto? o ¿por qué tengo ganas de filmar esto? Sólo sé que quiero hacerlo, que hay algo que me atrae, y sobre todo sé que hay cosas por descubrir, y aprender. ¿Acaso querré hablar del resentimiento que existe entre padre e hija, porque uno no cumplió las expectativas del otro? ¿O será reflexionar sobre la situación de cuando un padre pone en sus hijos expectativas propias, sin intentar entender que es lo que este verdaderamente quiere? ¿O tal vez quiero contar la historia de una chica que está pasando un mal momento económico y tiene vergüenza que se sepa su situación? ¿O una joven confundida sobre si hizo bien, en el pasado, en seguir su instinto de oponerse al deseo del padre, aunque se siente frustrada porque tampoco pudo encontrar un camino nuevo? 

Estás son algunas de las cuestiones que se me pasan por la cabeza, aunque no tengo la respuesta. Por ahora no hay una que pese sobre otra, eso es algo que tendré que descubrir, y tal vez para eso necesitaré avanzar con este proyecto.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s